LA LLUVIA DEL ARCOÍRIS. PITU MONTAÑÉS

LA LLUVIA DEL ARCOÍRIS. PITU MONTAÑÉS

Precio: 10,00 €

Música popular de Cantabria para pitu montañés con rabel, violín y percusiones autóctonas.

Algunos recuerdos de cuando eres pequeño se quedan mejor grabados que hechos más recientes, parece que ocurrieron ayer mismo y recuerdas hasta los más pequeños detalles.

Mi padre por ejemplo es uno de esos casos raros de personas que nacen con corbata y carné del Racing. Recuerdo que me llevó a muchos sitios siguiendo al Racing. A Baracaldo que parecía que estaba en el fin del mundo, en un autobús de Viajes Altamira con una señora con la permanente recién hecha que no dejaba abrir las ventanillas y todos asfixiados de calor. Ponían siempre las mismas cintas una y otra vez: los Puertochiqueños, el Coro Ronda Gracilazo, Jorge Sepúlveda y hasta los Chimberos que eran de Bilbao pero como si fueran de casa. La gente se iba animando y al final cantaba todo el autobús a coro siguiendo la grabación. La verdad es que había una especie de complicidad como de vecinos de barrio que hoy se ha perdido. Entre canción y canción sonaba de vez en cuando una especie de flautilla con un tambor que yo no sabía lo que era pues, aunque en verano íbamos a Penilla de Toranzo, para eso era yo un niño de ciudad y en Santander no era muy habitual escuchar en directo a unos piteros. Mi abuelo en Penilla siempre contrataba a Tomás Castillo de Anievas para San Andrés y mi abuela, la abuelita Esther, murió lamentándose de que a ninguno de sus nietos le dio por la música. Quién nos iba a decir a los dos que yo acabaría siendo pitero. Me habría gustado más ser músico de una orquesta o tocar en Los Calchakis, pero ya ves…

En Santander hace años cuando llovía, llovía de verdad, no como ahora. Amanecía un día diluviando y se estaba así 15 días sin parar. Muchos niños teníamos un impermeable azul con una boina a juego también de impermeable que venía metida en un bolsillo. Los domingos cuando salíamos de paseo siempre llevábamos cada uno un paraguas aunque no lloviera, por si acaso. Desde los seis años en la escuela de Don Manuel Sota, en la cuesta de la Atalaya cerca del bar Celta, recuerdo que me gustaba mucho mirar por la ventana. Daba a un patio muy grande de una marmolería, donde siempre había un montón de mármoles, retales y trozos, con vetas de variados colores, alineados y bien ordenados. Esta ventana estaba orientada al oeste, y por la tarde daban el sol…y la lluvia. A veces sin dejar de llover, salía el sol que lo iluminaba todo y al fondo veíamos el arco iris. Los niños lo llamaban el sol de brujas, era LA LLUVIA DEL OARCOÍRIS.

 EL CLARINETE POPULAR EN CANTABRIA

Entre 1690 y 1700 Juan Cristóbal Denner realiza diversos cambios en el chalumeau francés, que le hacen llegar a la conclusión de que se trata de un nuevo instrumento. Le añade 12 llaves, salto de doceava, final de campana y registro más agudo o clarín, de donde viene el nombre de clarinete. Durante 300 años se producen constantes cambios, evoluciones y aportaciones técnicas de diversos constructores e inventores. La más significativa tiene lugar en 1842 cuando Buffet y Klosé ponen a la venta en París en nuevo clarinete que han diseñado, aplicando a este instrumento el sistema de llaves que había inventado Teobald Boehm tres años antes para la flauta. Este notable cambio convierte al clarinete en un instrumento muy sofisticado de gran importancia a nivel internacional, y se multiplica su utilización en todo tipo de agrupaciones musicales.

Según el Centro de Estudios Montañeses se tiene constancia de piteros o clarinetistas populares en Cantabria, sobre el año 1850 aproximadamente. A partir de estos datos se puede llegar a la conclusión de que la incorporación de este instrumento a la música popular en Cantabria es instantánea, y fijar el año 1842 como el inicio de esta tradición. Del mismo modo se puede afirmar que el clarinete o pitu montañés es adoptado por los músicos populares de la región deslumbrados  probablemente por sus posibilidades técnicas y musicales, y no para sustituir o reemplazar a otros instrumentos. En la zona montañesa que delimitan Santander, Torrelavega, Cabezón y alrededores hasta la costa, el clarinete popular coexiste con el violín durante aproximadamente medio siglo. Según estudios recientes, el violín  acompañado de una pandereta y a veces de un bombo es el instrumento que preferentemente se utilizaba en esta zona, y poco a poco va a ser desplazado por el clarinete y la caja de los piteros, que posiblemente heredan muchas de sus melodías.

Cantabria es la única región de la península ibérica donde se tiene actualmente constancia de la utilización del clarinete solista para la música popular. Se ha utilizado preferentemente el requinto o mi bemol, pero también en menor medida el de si bemol que actualmente ha desaparecido. Según las partituras de los cancioneros se utilizaban dos octavas del registro agudo, de sol a sol. El hecho de que a mediados del siglo XX aparecen siempre vestidos con traje y corbata, posteriormente vino la moda de la ropa folklórica con faja y pañuelo. Los piteros de tradición que utilizan requinto ponían la caña hacia arriba, al contrario que los de formación clásica. El motivo era únicamente poder aguantar mejor la presión de la boca, durante las muchas horas que tenían que soplar el instrumento, sin modificar para nada el resultado sonoro. Todas estas circunstancias fueron degenerando en la creencia errónea de que los piteros tenían que ser musicalmente incultos, con una imagen muy diferente de la realidad anterior. Los calrinetistas de las bandas de música de Cantabria han coexistido como piteros con los de tradición aunque no hayan sido tan populares como ellos, y probablemente han aportado las mejores melodías y estribillos del repertorio tradicional de este instrumento. (Texto del autor, extraído del libreto del disco).

AddThis Social Bookmark Button

Novedades en catálogo

Utilizamos cookies para mejorar la experiencia de los usuarios, facilitando la navegación por nuestra web. Para saber más del uso de las cookies Política de privacidad.

Acepto el uso cookies en esta web.